Consultoría

Definir el criterio antes de desplegar la herramienta

Diagnóstico, hoja de ruta y criterios de gobierno para la adopción de inteligencia artificial. Dirigido por quien conoce las presiones de gestionar un resultado, conducir equipos y responder ante un directorio, porque las ejerció durante 23 años.

Conocer la trayectoria del Dr. Jorge H. Díaz Mongelós →

Consultoría

Esta página define qué hacer y con qué criterios. Si el criterio ya está claro y lo que falta es instalarlo en el equipo, eso es formación.

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El problema

La adopción ya empezó. La decisión, todavía no.

En casi todas las organizaciones que consultamos, la inteligencia artificial ya está en uso antes de que exista una política sobre ella. No la introdujo un proyecto: la introdujeron las personas, cada una por su cuenta, resolviendo su propio trabajo. Para cuando la dirección se plantea qué adoptar, la respuesta real es que ya se adoptó, sin criterio común y sin registro.

Eso deja a la dirección con dos exposiciones al mismo tiempo, y son opuestas. Por un lado, un riesgo de gobierno: decisiones que se toman apoyadas en salidas que nadie puede reconstruir, y sobre las que no hay declaración de criterio ni rastro de verificación. Por el otro, un riesgo competitivo: mientras se define una política, el uso disperso no produce ninguna capacidad instalada, y el tiempo que se pierde no se recupera comprando la herramienta después.

Prohibirla empuja el uso fuera de la vista. Desplegarla sin criterio multiplica el trabajo de revisión. La salida no es técnica: es decidir qué se adopta, en qué orden, con qué prerrequisitos y bajo qué criterios declarados.

Destinatario

Para quién es este servicio

Y para quién no, que suele ser la parte más útil de las dos.

Es para usted si

  • Dirige una organización o un área y necesita definir una posición sobre el uso de inteligencia artificial, no aprender a usarla.
  • Sabe que sus equipos ya la están usando y no tiene visibilidad de con qué criterio.
  • Debe responder ante un directorio, una casa matriz o un regulador por decisiones apoyadas en información que hoy no puede reconstruir.
  • Evalúa invertir y quiere saber en qué orden, con qué prerrequisitos y con qué señales de que va funcionando.

No es para usted si

  • Lo que necesita es que su equipo aprenda a trabajar con la herramienta. Eso es formación, cuesta menos y llega antes.
  • Busca que alguien desarrolle o implemente un sistema. No lo hacemos.
  • Espera una recomendación de plataforma. No representamos proveedores y no percibimos comisión de ninguno.
  • Necesita una validación externa de una decisión ya tomada. Lo diremos si no coincidimos, y eso rara vez es lo que se busca.
Si era formación, empiece por acá →
Método

Cómo se trabaja

El orden importa más que la velocidad. Un diagnóstico hecho sobre lo que la organización dice que hace, y no sobre lo que efectivamente hace, produce una hoja de ruta que nadie sigue.

Relevamiento

Qué se está usando hoy, en qué procesos, por quién y con qué criterio. Se releva el uso real, incluido el que ocurre sin autorización, que suele ser el más extendido y el menos documentado.

Diagnóstico

Dónde el uso actual crea exposición —decisiones sin rastro, criterios divergentes entre áreas, salidas que no se pueden reconstruir— y dónde hay valor disponible que hoy no se está tomando.

Hoja de ruta

Qué adoptar y en qué orden, con los prerrequisitos de cada paso declarados. Se prioriza por riesgo cubierto y por capacidad instalada, no por novedad.

Criterios de gobierno

Qué debe declararse al usar la herramienta, quién verifica, qué constancia queda y cómo se revisa. Es el documento que permite que una decisión apoyada en inteligencia artificial se sostenga ante quien pregunte.

El acompañamiento durante la implementación es opcional y se acuerda por separado, con alcance y duración declarados.

Entregables

Qué queda en la organización

  • Informe de relevamiento: el uso efectivo de inteligencia artificial en la organización, por proceso y por área.
  • Diagnóstico de exposición: dónde una decisión apoyada en estas herramientas no podría reconstruirse hoy.
  • Hoja de ruta priorizada, con prerrequisitos y secuencia declarados.
  • Marco de criterios de gobierno: qué se declara, quién verifica y qué constancia queda.
  • Definición de qué se va a medir y cómo se verifica, acordada antes de empezar.

Lo último no es un detalle de método. Un trabajo de consultoría que define al final qué se iba a medir siempre encuentra que salió bien. Acordarlo al principio es lo que permite comprobarlo.

Alcance

Qué incluye y qué no

Una consultoría sin bordes declarados obliga al área contratante a suponerlos. Preferimos escribirlos.

El trabajo es

  • Relevamiento del uso efectivo, diagnóstico de exposición y hoja de ruta priorizada para la adopción.
  • Definición de criterios de gobierno: qué se declara, quién verifica y qué constancia queda.
  • Acompañamiento durante la implementación, cuando se acuerda por separado.

El trabajo no es

  • No es formación. La transferencia de método a los equipos es un carril distinto, con su propio alcance y su propia cotización.
  • No es desarrollo ni implementación de software, ni despliegue de infraestructura.
  • No es intermediación de licencias. No representamos proveedores y no percibimos comisión de ninguno. Si la hoja de ruta requiere herramientas, se declaran los criterios de selección.
  • No constituye auditoría, revisión ni aseguramiento en el sentido de las normas profesionales.
  • No sustituye a las áreas de tecnología, riesgo o cumplimiento de la institución. El trabajo se integra a ellas; no las reemplaza ni asume sus responsabilidades.
  • No es asesoramiento legal, tributario ni de cumplimiento normativo.

Tratamiento de información

El relevamiento se realiza sobre procesos, criterios y prácticas de uso. No solicitamos, no recibimos y no procesamos información de clientes, contrapartes, posiciones ni estados financieros de la institución.

Cuando el trabajo requiere observar un proceso sobre datos propios, se hace en el entorno de la institución y bajo sus políticas. Nada de esa información sale ni se incorpora a los entregables.

Cómo empezar

Una conversación de encuadre, y después una propuesta

A diferencia de un programa de formación, un trabajo de consultoría no puede cotizarse sin entender antes qué se está tratando de decidir. Por eso el primer paso es una conversación de encuadre de treinta a cuarenta y cinco minutos, sin costo y sin compromiso, cuyo único objeto es determinar si el trabajo corresponde y con qué alcance.

Si corresponde, se emite una propuesta escrita con alcance, fases, entregables, límites, plazos y honorarios, con validez declarada. Si no corresponde, lo decimos en esa misma conversación y, cuando aplica, indicamos cuál de los otros carriles resuelve mejor lo que se necesita.

La cotización es por proyecto, con alcance cerrado. La firma toma un número acotado de trabajos simultáneos; cuando la agenda está comprometida, proponemos una fecha en lugar de aceptar y resolver con un tercero.

También por WhatsApp o a jorge.diaz@synergiaestrategia.com.py.

Si no era esto

Los otros dos carriles

Programas in-company. Formación cerrada para un equipo completo, de ocho a dieciséis horas, con instrumentos que quedan en la institución. Instala en el equipo cómo hacerlo. Ver programas para equipos →

Formación abierta. Talleres con inscripción individual, para el profesional que necesita el método antes de que su organización lo adopte. Ver formaciones vigentes →